martes, 29 de marzo de 2011

Colombia: el reino de las contradicciones

(Colectivo Avanzar)                                                                       por Delvy Betancourt
Después de dos periodos de gobierno neoliberal de Álvaro Uribe, seguido por su más fiel colaborador Manuel Santos, el país se debate entre la furia por las muchas injusticias sociales y el desgano del pueblo frente el servilismo ominoso de sus gobernantes hacia el imperio y sus grandes corporaciones, hoy dueñas casi por completo del territorio nacional, asegurándose sus recursos mediante la localización de 7 bases militares, todo esto con la connivencia de unos pocos oligarcas  dueños del país.
La última crisis ambiental ha llevado a los ciudadanos  al limite de su desesperación, ya que ni el gobierno, ni los medios de comunicación pueden disfrazar el abandono y las consecuencias creadas por el desinterés manifiesto de las políticas de estado para solucionar aunque sea en minima proporción las necesidades acuciantes de miles de familias desamparadas, (y esto el pueblo lo percibe). Hasta hoy su discurso de seguridad nacional, de la lucha contra la guerrilla y el pretendido plan Colombia para combatir al narcotráfico había servido para confundir y distraer la atención del ciudadano común.

Repasando un poco la problemática social de Colombia veremos la ineficacia y el grado de engaño al que han sido sometidos sus ciudadanos.

En materia de Orden público.
La consigna ha sido la lucha contra  las FARC, sin embargo, no solo no han sido derrotadas sino que por el contrario con cada golpe que se les asesta, esta agrupación, (ultimo reducto de dignidad que le queda a nuestro vapuleado país) se ve fortalecida, y esto no sería posible sin una base social que la sustente.                                                                                                            Las fuerzas de oposición a este gobierno entreguista, se renuevan permanentemente con jóvenes estudiantes, trabajadores expulsados de sus puestos de trabajo debido a recortes ocasionados por la flexibilización laboral, sindicalitas honestos que son perseguidos y asesinados por luchar para recuperar las reivindicaciones sociales hoy perdidas a favor del gran capital internacional, indígenas expulsados de su territorios, campesinos expulsados de sus pequeñas parcelas por las mafias narcoterristas, creadas por el gobierno de Santos y Uribe, y que hoy tienen incluso representantes en el congreso, los ministerios, en cargos diplomáticos, y hasta en el Servicio de Inteligencia nacional.
El narcotráfico, la producción y comercialización de cocaína no solo ha crecido sino que ha expandido sus operaciones al resto de países que hasta hace pocos años no tenía esta problemática como es el caso de Argentina y Uruguay.
Ciudades como Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cali, son campos de batalla entre traquetos, sicarios, gamberros, paracos y delincuentes comunes. Bogotá está asolada por atracadores, paras, apartamenteros. Los "reinsertados" operan en barrios enteros. La desprotección a nivel social de las nuevas generaciones que no encuentran una salida frente al abandono estatal, entran en un círculo vicioso de desamparo y lumpenaje, con altísimos índices de violencia y muerte. Y en medio de todo esto el ejercito sumando falsos positivos, jóvenes que son atrapados en las calles y disfrazados con indumentaria militar para hacerlos pasar por guerrilleros y cobrar 3000 euros por cada cadáver.                                
A los desplazados por: el robo de sus tierras a manos de los paramilitares se suman los desplazados por daños ambientales, inundaciones, pérdida de cosechas, incendios por las cada vez mas frecuentes sequías, derrumbes por deforestación a manos de empresas extranjeras que arrasan y  se llevan los bosques autóctonos para dedicar la tierra al cultivo de soja y palmito, depredando todo a su paso. Y dejando a miles de comunidades indígenas sin ningún lugar a donde refugiarse, destruyendo su entorno e identidad cultural, ante la mirada impávida de políticos vendidos al mejor postor.                                                                                                Colombia tiene más de 4 millones de desplazados, y estos no han sido reconocidos como tales (ahora los llaman "migrantes voluntarios").                                                                                          
El empleo, En Colombia, los que venden dulces en los semáforos o los que hacen acrobacias "técnicamente no son desempleados". Pero  si se revisan las encuestas independientes, se verá que la cifra de colombianos que no tienen trabajo, corresponde al 40% de la población económicamente activa.  Para los obreros el sueldo básico solo alcanza a cubrir el 50% de sus necesidades y la gran mayoría lo hace bajo contratos basura, que no le cubren las prestaciones sociales, servicio de salud, jubilación, vacaciones, indemnización por despido etc. No hay un sistema de financiación de vivienda. Al que puedan acceder los trabajadores de menores ingresos, justamente los que más necesitan este beneficio del estado
Inversiones: Las enormes cifras de inversión extranjera reportadas por el Banco de la República corresponden a grandes grupos económicos, extranjeros y mixtos que no generan  nuevas empresas, sólo movimientos financieros,  y cambio de dueños. El resto de la inversión extranjera corresponde a capitales financieros de especulación, que entran al país a obtener ganancias (principalmente aprovechando las tasas de los TES – títulos del Estado) y luego se van como llegaron: sin controles y sin pagar impuestos.
La situación en el campo: La producción agrícola es de subsistencia, y los subsidios exclusivos para Terratenientes latifundistas. Ningún pequeño cultivador puede acceder a esos incentivos por una simple razón: debe demostrar montos astronómicos de exportaciones.
El derecho a la educación La educación pública es cada vez más costosa y de menor cobertura. Los presupuestos de las universidades públicas se han recortado para poder aumentar el presupuesto militar y subsidiar a las universidades privadas en manos de corporaciones amigas del gobierno.
Ante este nefasto panorama es preciso  llamar a la creación de una federación socialista latinoamericana, en donde el destino de nuestros pueblos este en sus propias manos, solo con una lucha coordinada América Latina se podrá emancipar de las garras del capitalismo.     

Prensa Avanzar Nº13