domingo, 11 de noviembre de 2012

Monopolios farmacéuticos: la lógica del capital mata


(Colectivo Avanzar)
Con el objetivo de acelerar la obtención de utilidades, la industria farmacéutica lanza al mercado drogas que no han sido probadas lo suficiente como para asegurar que no causen efectos graves a la salud humana. Dentro de los costos de estas empresas están las indemnizaciones para afrontar eventuales juicios futuros frente a los efectos adversos que puedan ocasionar los nuevos fármacos. Veamos dos ejemplos, uno lejano y otro reciente.
La talidomida fue comercializada entre 1958 y 1963 como sedante y antinauseoso en los primeros meses del embarazo. Produjo el nacimiento de miles de bebes con carencia o excesiva cortedad de extremidades, malformación genética conocida como focomelia. El medicamento que era promocionado por la empresa Chemie Grunenthal  como totalmente seguro, pasó a la historia como uno de los más  teratogénicos de la farmacología, dejando a su paso un reguero de dolor y de muertes también. Todo por no tomarse las debidas precauciones del caso.
El rofecoxib de Merck  fue autorizado por la FDA en 1999 como analgésico y antiinflamatorio y a partir de entonces fue utilizado masivamente. En 2004 la empresa lo retiró del mercado frente a la evidencia de aumento del riesgo de infarto de miocardio asociado al uso a largo plazo o de dosis altas del mismo. Se estima que produjo entre  80 y 140 mil ataques cardíacos de los que de un 30 a un 40 por ciento resultaron mortales. Hasta el 2007 la empresa pagó unos mil millones de dólares  en concepto de reparación legal a las víctimas.

Si es Bayer es bueno
En Argentina, la compañía farmacéutica Bayer fue condenada a pagar una indemnización de 968.000 pesos (unos U$S 206.000) a una víctima de la droga contra el colesterol Lipobay / Baycol. 
La víctima, Flavio Rein, sufrió un daño irreparable a los músculos, alteraciones visuales y daño renal después de usar el medicamento durante un mes solamente.
Esta información apareció recientemente en nuestro país. La cerivastatina es la sustancia en cuestión y fue retirada en 2001 ante la aparición de muertes por daño renal, a veces asociada al uso de gemfibrozil.  Ambos medicamentos usados para bajar los lípidos sanguíneos.
"Una sentencia en contra de Bayer -dijo Philipp Mimkes, la Coalición contra los peligros de BAYER (CBG Alemania)- fue hace mucho tiempo. Los documentos internos de la compañía muestran que los directores responsables aceptado tácitamente la posibilidad de efectos graves para la salud de los pacientes, lo que lleva a ignorar incluso las señales de sus propios expertos. La sentencia es una gran satisfacción para todos los que han sido perjudicados". 
La lógica empresarial es la obtención de beneficios, cuanto más altos mejor.  El aspecto sanitario pasa a un segundo plano. Si quedan muertos o discapacitados en el camino no importa.
Solo en una sociedad gestionada por los trabajadores, con propiedad colectiva de los medios de producción y planificación económica, se priorizará la salud pública sobre la ganancia y se investigará  para la obtención de drogas que sirvan en la cura de enfermedades produciendo el menor riesgo al organismo humano. La ciencia farmacológica estará al servicio del hombre y no del capital.
Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo

Prensa Avanzar Nº13